El probador es el lugar donde se decide la compra. El cliente ya ha elegido la prenda; ahora solo falta convencerle. Un probador incómodo deshace ese trabajo. Cómo diseñarlo bien:

Espacio suficiente

Estrecho = agobio = no compra. Da espacio para moverse, dejar el bolso y vestirse sin codazos en las paredes.

Luz favorecedora

Luz cálida frontal, a la altura de la cara. Nada de focos cenitales que marcan sombras. El cliente tiene que verse bien para comprar.

Espejo de cuerpo entero

Imprescindible, y si puedes, un segundo espejo para ver la espalda. Cuanto mejor se vea, más compra.

Detalles que suman

Percha, asiento, gancho para el bolso, y si es posible un timbre para pedir otra talla sin vestirse. Pequeños detalles, gran diferencia.

Diseñamos probadores que convierten. Reforma de tienda de ropa.