El escaparate es el único vendedor de tu tienda que trabaja las 24 horas, también con la persiana bajada. Decide, en menos de tres segundos, si el que pasa entra o sigue de largo. Bien diseñado, es tu inversión publicitaria más rentable.

Menos es más

El error más común es saturar. Un escaparate con demasiado producto no comunica nada. Elige pocas piezas, una idea clara y deja respirar la composición. El vacío también vende.

Iluminación, de día y de noche

Un escaparate apagado de noche desperdicia las horas de más paseo. La iluminación dirigida sobre las piezas clave, con luz cálida, multiplica el impacto. Es donde más se nota una buena instalación eléctrica pensada desde la reforma.

Cuenta una historia

Temporada, una colección, una ocasión (rebajas, vuelta al cole, San Valentín). Un escaparate con concepto se recuerda; uno con producto suelto, no.

Cámbialo a menudo

Un escaparate estático se vuelve invisible para el vecindario en una semana. Cambiarlo con frecuencia mantiene la tienda viva y da motivos para volver a mirar.

Intégralo en la reforma

El mejor escaparate se piensa desde el proyecto: fondo, suelo, puntos de luz, tomas eléctricas y un acceso cómodo para montarlo. Improvisarlo después siempre limita. En nuestras reformas de tiendas el escaparate es parte del diseño desde el primer boceto.

¿Quieres un escaparate que pare a la gente en la calle? Hablemos de tu tienda.